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Empezamos bien…

Que lo de las compañías telefónicas es un oligopolio de sinvergüenzas es un hecho. Pero cuando estar comunicado es una necesidad es desesperante tratar con ello.

Normalmente yo escribo sobre creatividad original y publicidad llamativa, pero después de varias experiencias penosas no puedo por menos que ser critica, ya que no queda otra que pasar por el aro.

https://youtu.be/9f8_ZqQVnIY

Después de irnos de Movistar, hace un año, porque no paraban de subir el precio, llegando ahora mismo a superar los 100€ al mes la tarifa más rentable con el fijo y la tele por narices.

Terminamos en las garras de Vodafone y por dónde empezar… Un año atados a la ineptitud más descarada empezando el primer día con una tarjeta defectuosa que después de varios días sin teléfono nos toca pagar nosotros otras; siguiendo por unas facturas de cientos de euros que lejos de devolvernos nuestro dinero deciden no cobrarnos durante meses hasta compensarlo; y terminando porque uno de los móviles lleva desde marzo sin poder recibir llamadas de móviles de Movistar… Pero después de ignorar todas las veces que hemos llamado al servicio técnico y de ponerles una denuncia en la Oficina del Consumidor tienen la desfachatez de acosarnos a llamadas para comprarnos con una mejora de tarifa. Pero ¡Ojo! Que ahí no queda la cosa, ya que estos desgraciados han bloqueado la portabilidad de uno de los teléfonos y nos vemos obligados a perder el número para no pagarles ni un día más.

https://youtu.be/6p1WcrcIXeA

Pero si creíais que una vez fuera de infierno todo sería un camino de rosas os recuerdo que hablamos de uno de los sectores peor gestionados de este país. Después de mucho mirar y no encontrar nada decente nos decantamos por Pepephone, compañía salmantina (como yo) con referencia de algunos amigos. No pintaba mal, ya que no te obligan a tener fijo ni tele y la tarifa es «razonable», así que después de hablar con un canario muy simpático quedamos tranquilos. Pero en estos temas la simpatía se paga cara y terminamos maldiciendo ese acento tan meloso: especificamos que la tarjeta llegará a otro dirección, y en plenas Navidades nos encontramos que la tarjeta nos espera donde no estamos y para que otra persona la recoja tenemos que pedir una autorización que no llega a tiempo; nos salva que aún son más inútiles si cabe y tienen problemas con la portabilidad porque el titular tiene que ser el mismo de una compañía a otra, ojo si al separarte no hay buen rollito porque no te puedes desvincular de la otra persona telefónicamente (menos mal que no es nuestro caso); todo el proceso se retrasa días que tenemos que seguir pagando a los caraduras de Vodafone para tener teléfonos.

Y esta es nuestra serie de castastróficas desdichas con la telefonía.

Nos leemos por señales de humo.

Nuky

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